viernes, 22 de octubre de 2010



SOCIALISMO BOLIVARIANO Y DEMOCRÁTICO
La fuerza de la Revolución

Por Clarisa López

La figura de Hugo Chávez marcó un antes y un después en la historia de Venezuela. Si bien su ideología revolucionaria data de muchos años atrás, en 1999, con su asunción como presidente venezolano, se inicia un proceso de reformas políticas e institucionales que ha sabido perdurar hasta la actualidad.

 “No daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma hasta que no haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”[1]. Con este juramento, pronunciado el 15 de agosto de 1805, Simón Bolívar comprometía su vida en la lucha contra la presencia española en Sudamérica.
Seguramente éstas y muchas otras palabras enunciadas por el libertador fueron las que guiaron, y aún hoy continúan haciéndolo, al actual presidente venezolano Hugo Chávez en su proceso denominado Revolución Bolivariana, iniciado el 2 de febrero de 1999.
Debemos recordar que hasta 1999 el Estado venezolano se había dedicado a aplicar las “recetas” que Estados Unidos le proponía, ocasionando un deterioro político, económico y social del país, y llevando a la destrucción de amplios sectores de la población. Pero con el ascenso de la Revolución Bolivariana, la situación cambió y el gobierno de Venezuela orientó su política hacia la igualdad, la inclusión social y la promoción del respeto de los derechos de los sectores excluidos.
Sin embargo, a pesar de la construcción de un programa económico-social por fuera de los organismos internacionales y la mejora de la calidad de vida de la población venezolana, no fue tarea fácil para Chávez evitar los enfrentamientos con el sector privado.
Los episodios del 10 de diciembre de 2001, en donde la cámara empresarial Fedecámaras y la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV) se manifestaron, por primera vez, en contra de las políticas presidenciales, sumado a la crisis con la empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), desencadenaron el Golpe de Estado de 2002. La madrugada del 12 de abril de ese año un puñado de altos mandos militares se sumó a la conspiración encabezada por la cámara empresarial Fedecámaras y la cúpula de la CTV y se impusieron sin combate sobre el conjunto de la Fuerza Armada Nacional, arrancando a Hugo Chávez del Palacio de Miraflores. El 13 de abril Pedro Carmona, titular de la principal cámara empresaria, fue designado presidente, pero ese mismo día millones de personas se volcaron a las calles a enfrentar a los golpistas, quienes huyeron, dejándole el camino libre a Chávez, repuesto en su cargo el 14 de abril.[2]
Sin embargo, pese a los intentos por derrocar al líder bolivariano y los conflictos que el gobierno constantemente mantiene con los sectores más radicales de la derecha y el imperio norteamericano, el gobierno de Hugo Chávez parece no desgastarse tras 11 años de mandato.  
El pasado 26 de septiembre se llevaron a cabo las elecciones legislativas en Venezuela para renovar 12 plazas del Parlamento Latinoamericano y las 165 bancas que conforman la Asamblea Nacional[3]. La pulseada entre el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), que reúne a partidos y organizaciones opositoras, fue ganada por el chavismo. Sin embargo, el gobierno bolivariano no logró alzarse con la mayoría de dos tercios que se había propuesto, por lo que tendrá problemas para sancionar ciertas leyes y modificar la Constitución.
El resultado de estas elecciones tiene varias lecturas posibles, porque si bien consolida al PSUV como la fuerza mayoritaria y respalda la gestión del presidente Hugo Chávez, por otro lado instala en el futuro parlamento una oposición hasta acá ausente, recordemos que en la última elección legislativa de 2005 la oposición se negó a participar de los comicios.
Desde que comenzó su mandato en el año 1999, el gobierno de Chávez se metió con los intereses de una burguesía que tiene como principales premisas la defensa de la propiedad privada y los valores liberales, pero que hasta el momento nunca logró consolidarse como una verdadera fuerza opositora.
Chávez ya confirmó que se postulará para la reelección en el 2012 y la popularidad alcanzada por el líder bolivariano es cada vez mayor. Las condiciones parecen propicias para la continuidad de la Revolución Bolivariana, pero ¿serán suficientes las políticas aplicadas por el gobierno para consolidar y profundizar dicho proceso revolucionario?



[1] Enciclopedia Hispánica. Macropedia, Volumen 3 (1992). Enciclopedia Britannica Publishers, Inc.
[2] Video: “La revolución no será transmitida” (Documental - Año 2003) http://video.google.com/videoplay?docid=2192459744675391361#
[3] Asamblea Nacional (Parlamento unicameral).

Portal Gobierno en Línea de Venezuela: http://www.gobiernoenlinea.ve/misc-view/index.pag
Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia: http://www.presidencia.gob.ve/

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“Ahora, por distintos caminos llegaron al poder las revoluciones (…) Cuando se habían cancelado casi los caminos revolucionarios (…) cuando se proclamaba desde los centros de pensamiento del poder hegemónico imperial, desde Estados Unidos, desde Europa y en otros países del sur también, el fin de la historia (…) resulta que en Caracas, en Venezuela se encendió la luz de la revolución bolivariana, la última revolución del siglo pero al mismo tiempo (…) la primera revolución del siglo XXI. Y nosotros estamos obligados a preservarla, fortalecerla, alimentarla, dejarla para el mañana, para el siempre.”
Hugo Chávez

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